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INVIERTE EN MÉXICO
Por Francisco Ruiz*
Martes 1º de abril de 2025. En la década de 1930, luego de haber regresado a los periodos de gobierno federal de cuatro años desde 1911, y después de la reforma constitucional de 1927, finalmente fue Lázaro Cárdenas del Río quien portó la banda presidencial durante seis años. Si bien el primer sexenio del siglo XX fue encabezado por Porfirio Díaz, y el segundo le hubiera correspondido a Álvaro Obregón, de no haber sido asesinado ya siendo presidente electo, Cárdenas fue el primer presidente de la época posterior a la Revolución mexicana que gobernó durante un sexenio.
Cuando llegó su turno, Lázaro aspiró a catapultar las instituciones creadas y consolidadas por sus predecesores (Plutarco Elías Calles, de 1924 a 1928; Emilio Portes Gil, de 1928 a 1930; Pascual Ortiz Rubio, entre 1930 y 1932, y Abelardo Rodríguez Luján, de 1932 a 1934). Así, en su cuarto año de gobierno decidió estatizar el petróleo mexicano cuyo control se encontraba en manos de empresas extranjeras.
Hay quienes aseguran que, basados en el mero romanticismo, el “Tata” Cárdenas, cómo lo llamaban, expropió el “oro negro” para entregarlo al pueblo mexicano. La realidad es que, por más patriótico y bonito que se considere, la decisión de Cárdenas obedeció a la necesidad de detonar la industria nacional, para lo cual, en ese momento, era fundamental contar con los hidrocarburos.
La intención de la administración cardenista era buena, sin embargo, nunca han bastado (ni bastarán) las buenas intenciones, se requiere de decisiones sólidas, bien pensadas, viables. Sobre todo, se necesitaba de un plan estratégico a mediano y largo plazo.
En aquella época, eran menos de 20 millones de mexicanos. De acuerdo con una investigación de la UNAM, aproximadamente el 35% vivía en zonas urbanas y el 65% restante en áreas rurales. La población ocupada se distribuía: 65.4% en el sector primario, 12.7% en el secundario, y 19.1% en el terciario.
Para los años 60, prácticamente la mitad de la población ocupaba la mancha urbana, mientras la otra residía en las zonas rurales. Para entonces, los mexicanos económicamente activos se dedicaban: 54.2% al sector primario, 18.9% al secundario, y el 26.1% al terciario. Ya para el nuevo siglo, con más de 70 millones de habitantes distribuidos en el territorio nacional, 74.6% en las urbes y 25.4% en el campo, las cifras se habían invertido drásticamente: 15.8%, 27.8%, y 53.4%, en los sectores primario, secundario y terciario, respectivamente.
Reitero: la aspiración de Cárdenas fue buena, pero faltó mucho para consolidar a la industria nacional. El paternalismo y el excesivo proteccionismo privaron al mercado no sólo de diversidad en la oferta, sino de calidad, mejores precios y mayor presencia internacional. Así, los modelos económicos aplicados desde la administración de Manuel Ávila Camacho hasta el último año de gobierno de José López Portillo sepultaron a México en los últimos lugares del desarrollo económico y, en consecuencia, bienestar social y progreso democrático.
La adopción de medidas económicas, políticas y jurídicas que abrieron las puertas de México al mundo y expandieron la presencia de los productos nacionales en la esfera terrestre provocaron que el sector especializado en servicios resultará altamente productivo, así como que la industria manufacturera logrará alcances nunca vistos, sin embargo, la industria nacional es una deuda que se mantiene vigente, tanto o más como la diversificación de los productos e inversiones mexicanas a lo largo y ancho del mundo, más allá de la visión simple y miope hacia los vecinos del norte. Porque invertir en México significa invertir en ti, en todos los sentidos imaginables.
Post scriptum: “El maestro fue alumno. El hábil fue torpe. El experto fue ignorante. El campeón fue novato. Somos procesos”, Mario Benedetti.
*El autor es escritor, catedrático, doctor en Derecho Electoral y asociado del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP).
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strategia.y.poder@gmail.com | @FRuizMX
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TRUMPADAS ARANCELARIAS
Por Francisco Ruiz*
Martes 4 de marzo de 2025. De acuerdo con los estudiosos, el ser humano comenzó su evolución a partir del sedentarismo, es decir, luego de que los habitantes de este planeta descubrieron el fuego y aprendieran las labores agrícolas y ganaderas. Posteriormente, vino el trueque. Más tarde aparecería el dinero y de su mano el comercio.
Está claro que en un mundo civilizado y una sociedad organizada se requiere de un grupo de personas que coordinen sus esfuerzos y se concentren en el desarrollo general y en la convivencia en armonía. Evidentemente dicho “grupo coordinador”, necesita recursos para cubrir sus “gastos de operación”. Conforme al Diccionario de la lengua española, un impuesto es: “Tributo que se exige en función de la capacidad económica de los obligados a su pago”. Así, desde tiempos inmemoriales, los impuestos han formado parte de nuestras vidas.
Con la consolidación de los Estados, la delimitación geográfica de las naciones y la identificación de necesidades reales y creadas, los gobiernos de los países del mundo recurrieron al intercambio comercial para subsanar las demandas internas y externas. Incluso el propio descubrimiento del continente americano tuvo su origen en el deseo de mejorar las rutas comerciales entre Europa y la India, nadie imaginó, ni el propio Colón, que descubriría un macizo continental a su paso.
Dicha interacción global recibe el nombre de comercio internacional y los impuestos a las mercancías sujetas al comercio internacional tampoco son la excepción, sólo que los conocemos como aranceles los cuales son definidos, por la misma fuente, como: “Tarifa oficial determinante de los derechos que se han de pagar en varios servicios, como el de costas judiciales, aduanas, etc., o establecida para remunerar a ciertos profesionales”. En México, de acuerdo con los artículos 12 y 13 de la Ley de Comercio Exterior, los aranceles se clasifican en ad valorem, específicos y mixtos, estos pueden adoptar las modalidades de arancel-cupo y arancel-estacional. Con el transcurrir del tiempo, se han diseñado estrategias y mecanismos para su reducción o desaparición, lo cual propicia la disminución en el precio para el consumidor final.
México no fue, no es ni será la excepción. Aunque muchos se mantienen reacios a siquiera informarse, el gobierno de Porfirio Díaz fue uno de los primeros que detonaron la inversión extranjera en territorio nacional, así como la presencia de productos nacionales en otros países, particularmente en Europa y Estados Unidos; además, Díaz extinguió las aduanas interiores. A pesar de los modelos económicos ultranacionalistas que imperaron durante casi todo el siglo XX, el intercambio comercial se mantuvo vigente, aunque casi neutro. Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno mexicano aprovechó para sostener su crecimiento económico en las exportaciones de productos agropecuarios, petróleo crudo y mano de obra barata.
Con el fin de la segunda Gran Guerra vino la contracción comercial y, evidentemente, el impacto negativo en el bolsillo de los mexicanos. El resultado fue deuda, inflación, devaluación, en una palabra: crisis. A pesar de que otros gobiernos decidieron comenzar a integrarse mediante el multilateralismo, específicamente con el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés), México se hundió en el rezago hasta 1986 cuando, finalmente, se adhirió al GATT y comenzó su expansión económica.
Hoy, casi cuatro décadas más tarde, la descomposición en la región de América del Norte está al acecho gracias a las Trumpadas arancelarias, que impulsa el vecino del norte. Es un hecho que no se trata de un modelo perfecto y que siempre existe la posibilidad de mejora, sin embargo, las ventajas para los mexicanos son muchas, por eso hay que defenderlas.
Post scriptum: “La piedad al culpable es traición al inocente”, Nicolás Maquiavelo.
*El autor es escritor, catedrático, doctor en Derecho Electoral y asociado del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP).
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PRESIONES EXTRANJERAS
Por Francisco Ruiz*
Martes 25 de febrero de 2025. Fiel a mi formación internacionalista, casi al culminar mis estudios superiores comencé a trazar la estructura de lo que sería la investigación requerida para mi tesis. El título quedó grabado en mi memoria y continúa tan fresco cómo entonces: “México: expansión externa, recesión interna”. El objetivo fue señalar cómo, en los primeros años de este milenio, había una disparidad entre las agendas nacional e internacional de nuestro país.
Si bien, el diseño de toda política pública es complicada por el origen mismo que tiene, es decir, las demandas sociales y su percepción por quienes son los responsables de construir tales políticas, también es cierto que responden a las directrices (preferencias o prioridades), de quien lidera el gobierno en turno. De ahí que, dada la realidad que impera a nivel mundial desde mediados de los años 80, la política exterior es fundamental para prácticamente todas las naciones.
Según el diccionario panhispánico del español jurídico de la Real Academia Española (RAE), la política exterior se define como el: “Conjunto de decisiones y acciones de un Gobierno en sus relaciones con otros actores de la escena internacional, con objeto de definir, promover, desarrollar y defender los valores e intereses del Estado en el exterior”. La política exterior de nuestro país es determinante, lo ha sido particularmente desde la década de 1990 cuando, además de intensificar la agenda diplomática, se dio un giro al modelo económico y comercial para dejar atrás las prácticas arcaicas y dar paso a la integración global, que no necesariamente se reflejó en justicia social.
En México, la conducción de la política exterior es responsabilidad del Poder Ejecutivo federal, la cual, de acuerdo con lo dispuesto en la fracción X del artículo 89 constitucional, responde a las siguientes características: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos, y la lucha por la paz y la seguridad.
Como es sabido, la persona titular del Ejecutivo federal se auxilia de un gabinete legal y uno ampliado para atender sus responsabilidades. De ahí que la ejecución de la política exterior se delega a la Secretaría de Relaciones Exteriores, conforme a lo estipulado en el artículo 28 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, así como en el artículo 1º de la Ley del Servicio Exterior Mexicano. Por su parte, el Senado de la República tiene la facultad de: “Analizar la política exterior desarrollada por el Ejecutivo Federal... Además, aprobar los tratados internacionales y convenciones diplomáticas que el Ejecutivo Federal suscriba, así como su decisión de terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre los mismos”, como dicta la fracción I del artículo 76 de la Carta Magna.
Hoy, el reto ante los contextos que se viven en las distintas regiones del planeta obliga a México a reafirmar su presencia y liderazgo en el extranjero en medio de presiones internacionales. Las presiones extranjeras siempre han existido y continuarán existiendo. Sin embargo, contrario a lo que muchos pudieran creer, tales presiones no responden a la confrontación sino al diálogo y al acuerdo. Ahora sí que: “Hablando se entiende la gente”. Para ello siempre hay que echar mano del respeto, templanza y tolerancia. Eso sí, sin dejar de lado la firmeza, dignidad y profundo amor a la patria. Afortunadamente, como se dice coloquialmente, para eso las mujeres se pintan solas.
Post scriptum: "La diplomacia es la política en traje de etiqueta”, Napoleón I (Bonaparte).
*El autor es escritor, catedrático, doctor en Derecho Electoral y asociado del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP).
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¡Detención policial! Mantén la calma y sigue estas recomendaciones por parte de la Dirección de Seguridad Pública.
#MexicaliTeCuida #Seguridad #Prevención
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95 AÑOS…UN SUSPIRO
Por Francisco Ruiz*
Martes 11 de febrero de 2025. El año 1929 fue bastante interesante. El suceso más conocido fue la caída de Wall Street. El impacto del desplome financiero conocido como la Gran Depresión abarcó todos los rincones de nuestro planeta. La conmoción fue tal que, además de las enormes pérdidas, muchos casos terminaron en suicidio.
Sin embargo, ese mismo año Estados Unidos tuvo buenas nuevas pues se realizó la primera entrega de los Premios Oscar en Los Ángeles. Mientras, en Nueva York crearon el Museo de Arte Moderno (MoMA); además, apareció por primera vez el personaje de Popeye.
El resto del mundo no fue la excepción. En España se publicaron la novela “Doña Bárbara”, de Rómulo Gallegos, y “La sombra del Caudillo”, de Martín Luis Guzmán; se reconoció la soberanía de El Vaticano mediante el Tratado de Letrán. Stalin expulsó a Trotski de la Unión Soviética, para después refugiarse y morir en Coyoacán. Personajes como Martin Luther King Jr., Roberto Gómez Bolaños “Chespirito”; J. B. Lenoir, Ángela Gurría, Ana Frank, Jackie Kennedy y Yasser Arafat nacieron ese mismo año.
En nuestro país, la UNAM obtuvo su autonomía. Frida y Diego se casaron por primera vez. La Guerra Cristera llegó a su fin, un conflicto armado, social e ideológico que, en gran medida, contribuyó a la definición de la agenda política del México moderno pues contó con la participación ciudadana activa durante y después de tal acontecimiento.
Durante 1929, se fundó el partido político más antiguo del México moderno. A partir de ahí, nuestra nación fue gobernada por Emilio Portes Gil, presidente sustituto entre 1928 y 1930; Pascual Ortiz Rubio, el primer candidato y presidente electo del mismo instituto en 1930; luego fue el turno de Abelardo Luján Rodríguez en 1932. Tres presidentes en los seis años que le correspondía gobernar a Álvaro Obregón, si no hubiese sido asesinado. El periodo conocido como “Maximato”, llegó a su fin con la elección de Lázaro Cárdenas en 1934, quien fue sucedido por Manuel Ávila Camacho en 1940. Después portó la banda presidencial el primer civil del nuevo sistema político mexicano: Miguel Alemán Valdés, entre 1946 y 1952, año en que llegó el turno de Adolfo Ruiz Cortines, quien le entregó el poder a su tocayo Adolfo López Mateos en 1958. Gustavo Díaz Ordaz se convirtió en el primer mandatario en 1964 y le entregó el poder a Luis Echeverría Álvarez en 1970. José López Portillo ocupó el despacho presidencial desde 1976 hasta 1982, cuando le entregó las llaves de Los Pinos a Miguel de la Madrid Hurtado y éste, a su vez, a Carlos Salinas de Gortari en 1988. Para 1994 ganaría la elección presidencial Ernesto Zedillo Ponce de León, quién, sin oponer resistencia, dio paso a la alternancia con Vicente Fox en el año 2000. Posteriormente, llegaron Felipe Calderón en 2006, Enrique Peña Nieto en 2012, Andrés Manuel en 2018 y Claudia Sheinbaum en 2024.
Un total de 19 presidentes gobernaron a lo largo de casi 96 años de vida de mi bisabuelo, quien estuvo con nosotros hasta el domingo pasado. En una de las últimas conversaciones que tuve con él, le pregunté sobre los presidentes que conoció, pero él prefirió contarme sus anécdotas junto a Cantinflas.
La Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, la televisión a color, el hombre en la Luna, la caída del Muro de Berlín, la migración, Olimpiadas, Mundiales, un nuevo milenio, el internet, las redes sociales. Enseñarme a jugar ajedrez, ver nacer y crecer a sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos. Todo eso atestiguó don José Hernández Barajas. 95 años, una vida, un legado, un suspiro.
Post scriptum: Con amor, respeto y gratitud para mi último bisabuelo.
*El autor es escritor, catedrático, doctor en Derecho Electoral y asociado del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP).
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CONSUMIDORES DEL PODER
Por Francisco Ruiz*
Martes 4 de febrero de 2025. Dicen que no hay plazo que no se cumpla ni fecha que no se llegue, así, el lunes 20 de enero pasado, se llevó a cabo la ceremonia en el interior del Capitolio mediante la cual Donald Trump se convirtió en el presidente número 47 de Estados Unidos.
Curiosamente, ese día también se conmemoró el Blue Monday, es decir, el día que se considera más triste de este año. El Lunes Azul (por su traducción a nuestro idioma), es una fecha identificada desde hace 20 años por el psicólogo británico Cliff Arnall quien lo determinó así considerando distintas variables, entre ellas ambientales y financieras, las cuales desencadenan, según Arnall, en la aparición de sentimientos negativos o poco alentadores durante el tercer lunes de cada año.
Que irónica es la vida, el día más triste de 2025 fue el mismo en que Trump juró como el “hombre más poderoso del mundo libre” (como dicen los gabachos). A partir de ese momento se pusieron en marcha las múltiples advertencias que el presidente norteamericano hizo durante su campaña, generando rumores, todo tipo de expectativas, rencor y, sobre todo, mucho temor.
Mientras varias personalidades y liderazgos en el mundo y al interior de la propia Unión Americana han expresado su rechazo hacia las medidas impulsadas por el recién instalado inquilino de la Casa Blanca, tampoco podemos perder de vista que los niveles de respaldo hacia Trump incrementaron considerablemente. Por ejemplo, en la elección de 2016, Donald derrotó a Hillary Clinton al obtener el voto de 306 delegados del Colegio Electoral; por su parte, la entonces candidata obtuvo 232. Sin embargo, con respecto al voto popular, Clinton conquistó el 48.17% de las preferencias y Trump el 46.15%.
En 2020, Joe Biden se convirtió en presidente al lograr 306 votos contra 232 del candidato republicano. La diferencia en el voto popular fue de casi cinco millones de sufragios a favor del demócrata. Ya en 2024, Donald Trump alcanzó los 312 delegados frente a los 226 de Kamala Harris; además, los electores le concedieron, por primera ocasión, una votación mayoritaria a Trump con el 49.8% contra el 48.3% de quien fuera la primera vicepresidenta en la historia de dicha nación.
Así, a diferencia de las monarquías y de las dictaduras que atribuyen su autoridad a un respaldo divino o derivado del uso de la fuerza, el poder de los mandatarios emanados de procesos democráticos, con todos sus altibajos, surge de sus ciudadanos. Precisamente ahí reside la enorme importancia del incremento en las preferencias electorales a favor del actual presidente de Estados Unidos y, a su vez, nos da mucho en qué pensar.
Y es que, contrario a lo que pudiéramos suponer, el poder público no es un ente ajeno a la sociedad. Tampoco se trata de un elemento para uso exclusivo de los gobernantes, es decir, de los consumidores del poder. Si bien es cierto, el poder se divide en tres para su ejercicio (como bien lo propusieron Locke y Montesquieu), sin embargo, surge de la suma de voluntades, ¡de nuestras voluntades!
El propio artículo 39 de la Constitución Política de nuestro país lo señala con suma claridad: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste…”. Por tanto, como ciudadanos debemos de convencernos y hacer nuestra la convicción de que los consumidores del poder son tantos que hasta sobran; pero ellos, aunque a veces se les olvida, se deben a nosotros: los generadores del poder.
Post scriptum: "En la política, no se debe hacer nada con la fuerza, sino con la persuasión”, David Ben-Gurión.
*El autor es escritor, catedrático, doctor en Derecho Electoral y asociado del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP).
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SALVE, MR. PRESIDENT!
Por Francisco Ruiz*
Martes 28 de enero de 2025. A pesar de que le anteceden diversas versiones que datan desde principios del siglo XIX, “Hail to the Chief” (“¡Salve al jefe!”, en español), es una pieza musical que se atribuye a James Sanderson y a través de la cual se le rinde honores a quien se desempeñe como presidente de Estados Unidos. Fue en 1954, el mismo año en que se crearon los municipios de Ensenada, Mexicali, Tecate y Tijuana en Baja California, cuando tal canto se instauró oficialmente para anunciar el arribo o presencia del jefe de Estado estadounidense.
“Salve al jefe que hemos elegido para la nación…”, traducido a nuestro idioma, así comienza el también conocido como himno presidencial. Luego, dice: “…Salve al jefe, mientras prometemos cooperación, en cumplimiento orgulloso de un gran y noble llamado…”. Y remata sentenciando: “…Tuyo es el objetivo de hacer que este gran país sea más grandioso…”, refiriéndose al primer mandatario de nuestro vecino del norte.
Así se entonó justo cuando Donald Trump terminaba la última frase de su juramento como el 47º presidente de Estados Unidos de América: “So help me God” (Así que ayúdame Dios). Enseguida, el magnate neoyorquino estrechó la mano de quien lo derrotó en su primer intento por reelegirse y ahora expresidente demócrata Joseph Biden, no así con quien fuera la primera vicepresidente de la Unión Americana, a quien pasó de largo para concentrarse en su familia.
Han transcurrido escasos ocho días desde entonces, ocho días demasiado intensos y pujantes. La preocupación de los millones de connacionales que residen en aquel país en calidad de indocumentados es agobiante, sin embargo, cabe mencionar que no se trata de una advertencia dirigida exclusivamente a los mexicanos, sino que se amplía a todo extranjero que haya ingresado a suelo norteamericano sin cumplir con los requisitos que demanda su ley.
Por supuesto que las familias de nuestros hermanos migrantes, dentro y fuera del territorio nacional, no están exentas de tal angustia. El tema tampoco resulta indiferente para las autoridades de nuestro país, mucho menos para la sociedad mexicana que es tan fraternal y generosa.
Es importante observar que, en comparación con su primer periodo de gobierno, Trump firmó 26 órdenes ejecutivas (también conocidos como decretos presidenciales), en su primer día de regreso a la Casa Blanca. Con dicha acción, buscó concretar varios de los compromisos que asumió durante su campaña y, a su vez, neutralizar muchas de las órdenes dictadas por su antecesor Biden. Los temas principales fueron: migración, seguridad fronteriza, diversidad, ciudadanía por nacimiento, entre otros.
Al transcurrir de los primeros días de su segundo mandato, Mr. Trump impulsó una política internacional frontal y ríspida, provocando la reacción inmediata de actores políticos del continente americano y del Viejo Mundo. No pasa desapercibida la confrontación con el gobierno de la República de Colombia, quien, en primera instancia, se resistió a recibir a sus ciudadanos repatriados, motivo por el cual el presidente Trump amagó con la implementación de barreras arancelarias. La cordura avivó y, finalmente, la civilidad política dio paso a la negociación y cooperación entre ambas naciones bajo sus respectivas reservas.
Dadas las proporciones de las decisiones que ha tomado el presidente Trump, es preciso estar pendientes de que otras medidas tomará o a qué herramientas recurrirá para lo que pareciera su objetivo por cumplir lo que dispone el “Hail to the Chief”, el cual finaliza expresando: “…Esto lo harás, esa es nuestra fuerte y firme creencia. ¡Salve al que elegimos como comandante! ¡Salve al presidente! ¡Salve al jefe!”. Salve, Mr. President!
Post scriptum: "No hay nada más difícil que la política; es el arte de negociar los intereses de todos”, Benito Juárez.
*El autor es escritor, catedrático, doctor en Derecho Electoral y asociado del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP).
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La Gobernadora del Estado, Marina del Pilar, expresó sus condolencias por el lamentable fallecimiento de la profesora Lolita Adame Muñoz, hermana de la alcaldesa de Rosarito, Rocío Adame Muñoz.
La mandataria deseó fortaleza y pronto consuelo a familiares, amigos y personas cercanas a la la querida docente.
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MADURO, ¿MADURÓ?
Por Francisco Ruiz*
Martes 14 de enero de 2025. "De la conducta de cada uno depende el destino de todos", es una frase atribuida a Alejandro III de Macedonia (356 a.C.-323 a.C.), describe el ideal máximo de la participación social. Se trató de un hombre que se convirtió en rey y conquistó el imperio persa, consolidando un vasto territorio que abarcó desde Grecia hasta el norte de India. Por supuesto que Alejandro no lo hizo solo, por el contrario, requirió de la confianza y apoyo de sus más leales. Es decir, las conquistas de Alejandro fueron el destino de todos.
Sin embargo, este principio puede resultar en un arma de doble filo. El mejor ejemplo es Venezuela, una nación que a lo largo de 26 años se ha desenvuelto bajo los principios instaurados por Hugo Rafael Chávez Frías (1954-2013), quien gobernó durante 14 años de manera “democrática”, heredando su puesto a Nicolás Maduro Moros, ha administrado el poder bajo el amparo del último párrafo del artículo 203 de su Constitución, el cual señala que:
“Son leyes habilitantes las sancionadas por la Asamblea Nacional por las tres quintas partes de sus integrantes, a fin de establecer las directrices, propósitos y marco de las materias que se delegan al Presidente o Presidenta (SIC) de la República, con rango y valor de ley. Las leyes habilitantes deben fijar el plazo de su ejercicio”.
El texto anterior se fortalece mediante el numeral ocho del artículo 236 del mismo instrumento jurídico, el cual establece que una de las atribuciones del presidente es: “Dictar, previa autorización por una ley habilitante, decretos con fuerza de ley”. Lo cual se traduce, de facto, en un gobierno autocrático.
Es así como el hombre de 62 años y 1.90 metros de altura ha “gobernado”, un país que claramente vive una crisis política y económica cuyos fatídicos alcances impactan directamente en la sociedad venezolana.
No podemos dejar de lado el hecho de que, de acuerdo con la Constitución venezolana, la figura de reelección era aplicable de manera restringida a gobernadores, quienes son electos por un periodo de cuatro años y podía “…ser reelegido o reelegida, de inmediato y por una sola vez”, de acuerdo con el del artículo 160 constitucional. Mientras, en el artículo 162 estipulaba que los legisladores podrían “…ser reelegidos o reelegidas por dos períodos consecutivos como máximo”. Por su parte, los alcaldes podían ser reelectos “…de inmediato y por una sola vez, para un nuevo período”, según el artículo 174. Y los diputados “…durarán cinco años en el ejercicio de sus funciones, pudiendo ser reelegidos o reelegidas por dos periodos consecutivos como máximo”, ordena el artículo 192.
En 1999, Chávez promovió la Asamblea Constituyente mediante la cual se creó una nueva constitución cuyo texto original del artículo 230 señalaba que: “…El Presidente o Presidenta (SIC) de la República puede ser reelegido o reelegida, de inmediato y por una sola vez, para un nuevo período”. A pesar de ello, el 15 de febrero de 2009 se aprobó la Enmienda No. 1, la cual eliminó toda restricción para la reelección indefinida. Así, la nueva versión del texto constitucional define que: “El período presidencial es de seis años. El Presidente o Presidenta (SIC) de la República puede ser reelegido o reelegida”.
Según el Diccionario de la lengua española, “maduro” significa: “Que ha alcanzado un estado de desarrollo adecuado para su utilización, funcionamiento o empleo”, es decir, “desarrollarse, formarse, curtirse”. Desde la perspectiva de quien esto escribe, sin temor a equivocarme, me atrevo a asegurar que, en todo este tiempo, Maduro no maduró.
Post scriptum: “Nacimos aquí, donde las masas idolatran a los idiotas y los convierten en héroes y ricos”, Charles Bukowski.
*El autor es escritor, catedrático, doctor en Derecho Electoral y asociado del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP).
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¿VAPEAR O NO VAPEAR?
Por Francisco Ruiz*
Martes 17 de diciembre de 2024. De acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española, ese que ha sido tan vilipendiado recientemente, sí existe el verbo “vapear”. Proviene del inglés “to vape”, que, a su vez, deriva de “vapour”, lo cual se traduce como “vapor”. De tal suerte que “vapear”, se define como: “Aspirar y despedir, en sustitución del tabaco, el vapor aromatizado que genera un dispositivo electrónico”.
En estricto sentido, y como la lógica lo indica (a pesar de que aparentemente el sentido común es el menos común de los sentidos), la actividad referida en el párrafo anterior surge de la no menos viciosa acción de fumar (Del vocablo latín “fumāre”, es decir, “humear” o “echar o arrojar humo'), lo cual se traduce en la acción de aspirar y despedir el humo del tabaco, opio, anís o cualquier otra sustancia que produzca humo; ya sea legal o ilegal, moral o inmoral, existente, por descubrir o inventar.
La iniciativa de reforma constitucional fue enviada por el entonces titular del Poder Ejecutivo federal, Andrés Manuel López Obrador, el 5 de febrero de este año. El expresidente tuvo por objeto dar “…cumplimiento efectivo del derecho a la salud…”, para lo cual propuso: “…prohibir la producción, distribución y enajenación de cigarrillos electrónicos, vapeadores y demás sistemas o dispositivos electrónicos análogos que señale la ley, así como para la producción, distribución y enajenación de sustancias tóxicas, precursores químicos y drogas sintéticas no autorizadas legalmente, como el uso ilícito del fentanilo”. Para ello, planteó agregar un quinto párrafo al artículo 4º constitucional y un segundo párrafo al artículo subsecuente.
En días pasados, la iniciativa fue analizada, discutida y votada en comisiones y en el pleno de ambas Cámaras del Congreso de la Unión. En el caso de los senadores: 110 votaron a favor, cinco en contra, dos se abstuvieron y 11 estuvieron ausentes. Entre los diputados federales, los resultados de la votación fueron: 410 votos a favor, 24 en contra, cero abstenciones y 66 faltistas.
En consecuencia, la reforma que adiciona un par de párrafos a los artículos cuarto y quinto de la Constitución mexicana son prácticamente una realidad. Dentro de las argumentaciones expresadas, los promoventes señalaron que, de acuerdo con la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), “…se constató la presencia de otras sustancias altamente tóxicas para el consumo humano”. Además de que la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic), constató que los dispositivos referidos producen daños a la salud de tipo respiratorio, cardiovascular y mutagénico. Allende de las advertencias de la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos de América (FDA, por sus siglas en inglés), sobre el alarmante riesgo a la salud de quienes utilizan vapeadores y/o cigarros electrónicos.
Con anterioridad, se han realizado diversas reformas para proteger a las personas no fumadoras o fumadoras pasivas. Ejemplo de ello fue la prohibición de fumar en espacios cerrados, además de obligar a las empresas a plasmar en sus productos leyendas e imágenes alusivas a las enfermedades y daños que causa el uso de los cigarrillos, a fin de generar consciencia entre los mexicanos. Sin embargo, hoy la duda es: ¿vapear o no vapear?
No hay que perder de vista que el Senado ya concluyó sus trabajos ordinarios, pero antes crearon las comisiones de Fomento Económico y al Emprendimiento y la de Infraestructura Ferroviaria. Así como, supervisan el proceso de elección de cargos del Poder Judicial. Por su parte, los diputados impulsan las leyes secundarias que darán cuerpo a las reformas constitucionales hasta ahora aprobadas. En fin, a seguir pendientes.
Post scriptum: “La política es la obra de todos, para el bien de todos”, Juan Bosch.
*El autor es escritor, catedrático, doctor en Derecho Electoral y asociado del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP).
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CUENTAS CLARAS, AMISTADES LARGAS
Por Francisco Ruiz*
Martes 10 de diciembre de 2024. Sería imposible entender el español de los mexicanos sin refranes, dichos o albures. Es así como, leyendo y escuchando las declaraciones del expresidente y futuro presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vino a mi memoria aquello de: “cuentas claras, amistades largas”.
Y es que, tal vez Mr. Trump considera que, luego de cuatro años de ausencia, los gobiernos de México, Canadá y Estados Unidos hicieron cambios al tratado que él mismo firmó aquel 30 de noviembre de 2018. No se han cumplido ni diez años del TMEC y el también empresario ya anda vociferando.
El origen del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), se remonta a noviembre de 1988 cuando, siendo presidentes electos, Carlos Salinas de Gortari y George H. Bush (1924-2018), se reunieron en Texas. Al tiempo, dicha reunión se conocería como “El espíritu de Houston”, la cual, a resumidas cuentas, fue el primer acercamiento para concretar lo que sería el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA, por sus siglas en inglés). Canadá ya iba un paso adelante, pues había echado a andar un tratado comercial con la Unión Americana un par de meses antes.
Sin embargo, el gran detonante del TLCAN fue el Foro Económico Mundial celebrado en Davos, Suiza, en 1990. El propósito era posicionar a México como el país más atractivo para las inversiones europeas, pero la caída del Muro de Berlín apenas unas semanas previas, condujo el plan salinista al traste. Aún en el Viejo Continente, Salinas instruyó a su secretario de Comercio y Fomento Industrial (hoy Secretaría de Economía), que concretará los acercamientos con Estados Unidos y Canadá. Así, un par de años más tarde, los representantes de los tres países firmaron la carta intención mediante la cual iniciaron las negociaciones formales.
Fue en noviembre de 1993 cuando, finalmente, el grupo encabezado por Salinas de Gortari logró que el texto del TLCAN fuera aprobado por el Senado mexicano. Luego de ello, el primero de enero de 1994, días después del destape de la candidatura presidencial de Luis Donaldo Colosio Murrieta (1950-1994), y escasas nueve jornadas antes del arranque de campaña del sonorense.
El primer tratado comercial implementado por México tuvo consecuencias inmediatas. Ese mismo día ocurrió el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), quienes demandaron protección para el campo mexicano y justicia social para los más vulnerables. El impacto económico tardaría un poco más, sin embargo, sus resultados fueron tan favorables (en comparación con los modelos económicos que habían sido aplicados desde Lázaro Cárdenas hasta López Portillo), que hasta hubo algunas voces sugiriendo la reelección del entonces residente de Los Pinos. La Constitución y la fidelidad al ideario de la Revolución mexicana imposibilitaron la continuidad del hombre con tantos claroscuros. Mas no era imposible dar seguimiento a sus proyectos a través de su elegido, quien no llegaría a ver el fin de la competencia al ser privado de su vida.
Fueron casi 25 años los que el TLCAN estuvo presente en la vida de todos los mexicanos, quienes atestiguamos los grandes cambios que trajo consigo dicho instrumento. Fue, precisamente, la iniciativa de Donald Trump quien provocó que se sustituyera por el TMEC y es ahora, semanas antes de su nueva administración, quien ya demanda cambios y mejoras, pero para su país.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha mostrado templanza y coraje al defender la soberanía nacional y la dignidad de los mexicanos, ahora vendrá la etapa en que sus secretarios de Relaciones Exteriores y Economía tejan la parte fina.
Post scriptum: “La política es la obra de todos, para el bien de todos”, Juan Bosch.
*El autor es escritor, catedrático, doctor en Derecho Electoral y asociado del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP).
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OPORTUNIDAD…ES LEGISLATIVAS
Por Francisco Ruiz*
Martes 19 de noviembre de 2024. Oportunidad…es, y no, no me refiero al programa que Vicente Fox se atribuyó a pesar de haber sido creado casi 20 años atrás por Carlos Salinas de Gortari y su equipo como Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL, 1988). Como dirían por ahí: varias máscaras, un solo rostro. Sin embargo, insisto en que no me refiero a ninguno de los múltiples programas que formaron parte de la política social de nuestro México, sino de la definición propia de una oportunidad.
La palabra “oportunidad” tiene su origen en el término latino “opportunĭtas” u “opportunitātis”, el cual se traduce como “venir o estar frente a un puerto”. De tal suerte que, según el Diccionario de la lengua española (RAE, 2024), oportunidad es el: “Momento o circunstancia oportunos o convenientes para algo”; también le atribuye algunos sinónimos como: ocasión, conveniencia, coyuntura, pertinencia, coincidencia y casualidad.
Y es que, en días recientes, la mayoría de los diputados federales, y no digo que todos porque hubo muchos ausentes, nos dieron la oportunidad de hacer justicia a seres vulnerables que constantemente se encuentran bajo amenaza o, por lo menos, expuestos a situaciones negativas, ya sea voluntaria o circunstancialmente. Me refiero a la iniciativa que tuvo a bien presentar el expresidente Andrés Manuel López Obrador, el lunes 5 de febrero anterior, para salvaguardar a los animales.
De las 18 enmiendas propuestas por el entonces titular del Poder Ejecutivo federal, ésta es, sin duda, con la que concuerdo a plenitud. En aquella ocasión, el tabasqueño envió el proyecto de decreto, por el que se reforman los artículos 3º, 4º y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de protección y cuidado animales. En el citado documento, se expusieron una serie de hechos que argumentan lo dicho por el exjefe de Estado.
En la iniciativa se propuso agregar el siguiente texto al artículo 3º constitucional: “Los planes y programas de estudio tendrán la perspectiva de…la protección de los animales, de acuerdo con su naturaleza, características y vínculos con las personas, así como la prevención y prohibición del maltrato en la crianza y aprovechamiento de animales de consumo humano, entre otras”. Así como reformar el artículo 4º constitucional: “Queda prohibido el maltrato a los animales. El Estado mexicano debe garantizar la protección, el trato adecuado, la conservación y el cuidado de los animales, en los términos que señalen las leyes respectivas”.
La realidad es que hubo múltiples voces, de todas las fracciones parlamentarias, que se expresaron a favor de especificar la prohibición del uso de animales en actos recreativos y deportivos, incluir a los animales como parte de la familia o reconocerlos como seres sintientes. Sin embargo, sólo fue aceptada la reserva de la diputada Martha Olivia García Vidaña, quien propuso agregar los términos “…protección y bienestar de los animales”, a la fracción XXIX-G del artículo 73, el cual faculta al Congreso a expedir leyes secundarias.
Lo más interesante es que, para quienes le apuestan a continuar con las corridas de toros, rodeos, jaripeos, peleas de gallos, etc., la noticia les pasó de noche. Y si les queda alguna duda, pueden consultar la exposición de motivos de la iniciativa, así como la del dictamen, la cual incluye a los animales de granja.
El dictamen aprobado por los diputados federales brinda la oportunidad a los senadores para secundar el texto propuesto o, en su caso, mejorarlo. Nuestra es la oportunidad de seguir atentos y reconocer el trabajo de los legisladores que se sumen a dicho proyecto.
Post scriptum: “La esclavitud es la hija de las tinieblas; un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”, Simón Bolívar.
*El autor es escritor, catedrático, doctor en Derecho Electoral y asociado del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP).
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CONSTRUIR CIUDADANÍA
Por Francisco Ruiz*
Martes 29 de octubre de 2024. Dignidad, honor, integridad, templanza y mesura son valores que parecieran estar en desuso; por lo menos en la cotidianidad de nuestras conversaciones se han vuelto palabras cada vez menos pronunciadas. Partiendo del principio de que: “Lo que no se pronuncia, no existe”, resulta inequívoco considerar que la aplicación de dichos preceptos en nuestra vida diaria es realmente necesaria para nuestro mejoramiento como sociedad.
Si utilizamos la alegoría de la construcción de una casa o edificio, es inevitable advertir que los cimientos son el punto de partida, sostén y eje central de cualquier edificación. Así mismo, nuestros cimientos como ciudadanos son el pilar de toda colectividad. De tal suerte que, entre más sólidos sean, mayor será la resistencia, duración y estabilidad de un edificio denominado “sociedad”.
Tener como filosofía que la solución a los problemas sociales o embates naturales que enfrenta toda población son responsabilidad exclusiva de un ente denominado “gobierno”, no abona mucho. Observarse a sí mismo como un elemento ajeno a la composición social no sólo resulta ilógico sino estéril. Lo explicó bien Aristóteles: el ser humano es un animal racional, social por naturaleza y político por necesidad.
Ahora bien, para darle crédito a dicha apología, se requiere comprender mejor qué es la política. Existen un sinfín de definiciones sobre dicho precepto. Desde el más ambiguo hasta el más complejo. Del sencillo al abstracto. Sin embargo, si en algo han de coincidir prácticamente todos los significados que se le atribuyen a la palabra “política”, es en tres elementos: orden, funcionamiento y bien común. De ahí que la política, a pesar del enorme descrédito por el que desde hace tiempo atraviesa, es más noble y esencial de lo que aparentemente se piensa.
Insistiré, como lo he venido haciendo desde hace mucho tiempo ya, en que la política por sí misma se encuentra inmaculada, es decir, se conserva intachable. Aunque, también es justo reconocer que la actuación de quienes, por inexperiencia, falta de preparación o abuso flagrante, ofrecen resultados pírricos o adversos a la comunidad, han provocado no sólo la incredulidad sino el rechazo de la gente.
Entonces, ¿qué hacer? Parece tan simple que es sumamente complejo. Cómo decimos los mexicanos: “Tomar al toro por los cuernos”, y no lo digo literalmente. Si bien la construcción de la ciudadanía amerita de guía, de conducción, la cual, como decía el expresidente argentino Juan Domingo Perón: “…es un arte, como la pintura o como la escultura, que tiene su técnica y tiene su teoría. Con la teoría y la técnica se puede hacer un buen cuadro, como se puede hacer una buena escultura. Indudablemente que, si se quiere una Cena de Leonardo, una Piedad de Miguel Ángel, sería necesario un Leonardo y Miguel Ángel; porque la técnica y la teoría es la parte inerte del arte, la parte vital es el artista. De manera que, siendo la conducción un arte, es necesario preparar a un artista dándole la técnica y dándole la teoría. La conducción política obedece a las mismas leyes de las demás artes…Indudablemente que, de la clase de conductor que se tenga, depende, en gran medida, el éxito al que debe aspirarse…”. Por tanto, no puede, ni debe, dejarse de lado la imperiosa necesidad de asumir nuestro rol como ciudadanos.
Estamos por finalizar octubre, el décimo mes del año, pero el primero de la nueva administración federal y de muchas locales, sin embargo, es fundamental tener muy presente que la oportunidad para construir una mejor ciudadanía es permanente y, lo más importante, es nuestra.
Post scriptum: “Al conquistar nuestras libertades hemos conquistado una nueva arma; esa arma es el voto”, Francisco I. Madero.
*El autor es escritor, catedrático, doctor en Derecho Electoral y asociado del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP).
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El Ejecutivo de Baja California